Archivo de marzo de 2016

Infraestructura de transportes en Latinoamérica apenas cubre el crecimiento de sus economías Entre 1995-2008 la inversión en el sector fue del 1,6% del PIB, cuando se requería 6,5%

Lunes, 7 de marzo de 2016

El documento “Geografía del transporte de carga: Evolución y desafíos en un contexto global cambiante”, aparecido en el informe 175 de la Serie Recursos Naturales e Infraestructura de la Cepal y que fue desarrollado por el funcionario de la División de Recursos Naturales e Infraestructura del mencionado organismo, Gordon Wilmsmeier, dedica su segundo capítulo, titulado “La geografía del transporte de carga” al análisis los datos relativos a los productos comercializados y a los modos de transporte utilizados entre ocho países sudamericanos.

En este tramo de la investigación desarrollada por Wilmsmeier, se analizaron distintos modos de transporte con miras a determinar aquellos utilizados para las importaciones y las exportaciones en los distintos países en cuestión. Y, según el informe, los datos sobre la distribución modal “evidenciaron que el transporte marítimo y el transporte por carretera son los dos modos utilizados con mayor frecuencia por volumen (en toneladas) y valor (FOB en dólares de EE.UU.)”.

A su vez, se señala que el desequilibrio entre estos dos modos reveló que, en promedio, el transporte marítimo se utilizaba más para las exportaciones -moviliza un 95% de volumen de las exportaciones- Mientras que el segundo se utilizaba más para las importaciones en todos los países analizados, aunque el volumen y el valor de las cargas marítimas de importación aumentó, duplicándose y quintuplicándose, representando un fuerte aumento del valor unitario de los productos importados, se explica en el documento.

Redes de transporte

Gordon Wilmsmeier, señala en el informe que “todos los países sudamericanos requieren eficiencia competitiva, accesibilidad geográfica y desarrollo sostenible desde el punto de vista ambiental, por lo que la construcción de redes operativas eficientes es un factor importante que le dará una ventaja competitiva a la segmentada economía sudamericana”.

Y propone en este punto que “todos los modos de transporte no deberían considerarse en forma individual, sino analizarse en forma conjunta, de manera comparativa e integral”.

Ante esta necesidad apunta como un factor negativo que “las políticas nacionales de transporte constituyen un ejemplo del análisis fragmentado de los sistemas de transporte”, por lo que destaca que se necesitan “conceptos de desarrollo estructurados que tengan en cuenta todos los modos de transporte, junto con medidas legales, organizativas, reglamentarias y de desarrollo de infraestructura y sistemas de información”.

Carencias en infraestructura

El sistema de transporte de la región, de acuerdo las conclusiones de Wilmsmeier, “refleja una creciente falta de recursos financieros para la construcción y el funcionamiento de la infraestructura de transporte”, cuestión que cobra relevancia al tomar en cuenta el aumento del transporte por agua y por carretera que se ha venido produciendo.

Debido a lo anterior, plantea que el desarrollo de instalaciones portuarias e infraestructura carretera adecuadas, debería ser prioritario para las autoridades de todos los países “ya que la brecha en esta materia plantea grandes desafíos, pues la infraestructura en su estado actual apenas soporta los cambios en la movilidad y el crecimiento de las economías de la región”, afirma.

De hecho consigna en el estudio que durante “el período 1995-2008 la inversión en infraestructura correspondió al 1,6% del PIB, muy por debajo de la demanda, que equivalía al 6,5% del PIB”.

En este plano pone en relieve que las interconexiones entre los modos de transporte convencional como las carreteras, las vías férreas, las rutas aéreas y acuáticas deberían desarrollarse para fortalecer la importancia relativa de los diferentes modos de transporte en sus mercados cautivos. Por ello resalta que: “La construcción de un sistema de transporte moderno en la región debería basarse en el concepto de intermodalidad”.

El mecanismo de este sistema multimodal propuesto, sostiene, “debería trabajar en forma complementaria”, y remarca que “la capacidad o la inversión en la construcción de carreteras podría transferirse a rutas y conexiones donde la accesibilidad y la capacidad son escasas y donde ya se dispone de opciones de transporte por agua”.

Finalmente, concluye que “en el futuro, las conexiones intermodales y la fiabilidad de las redes y la infraestructura de transporte podrían tener un efecto profundo en la economía de la región, además, el uso de contenedores apoya este concepto, pues reduce la brecha entre los modos en el transporte de productos, fomenta la complementariedad en lugar de la competitividad de los modos de transporte, facilita el cambio modal y reduce los costos de transferencia”.